Nara, la ciudad preferida de los ciervos

Situada a una hora en tren de Kyoto, muchos viajeros incluyen Nara en su itinerario por Japón por ser la ciudad de los ciervos. Los ves en las fotos, en los peluches y parecen taaaaan simpáticos. Pues bien, nada más llegar al parque y la zona de monumentos y templos donde habita esta singular colonia de ciervos un cartel nos avisa. No todos los ciervos son animales de fiar. ;-)

Parque de los ciervos en Nara

Parque de los ciervos en Nara

Y bueno, qué voy a contarte. Los ciervos sika, protegidos oficialmente como tesoros nacionales y que el sintoísmo considera emisarios de los dioses, son monísimos y una buena razón para acercarte a Nara. Te puedes sacar fotos con ellos y les puedes dar galletas (las venden en las entradas del parque) pero ten cuidado porque son muy insistentes, curiosos y pueden llegar a morderte la ropa o bolsas… Era divertido ver como perseguían a  turistas desprevenidos en manada buscando el preciado manjar que traían para ellos. Divertido hasta que tu eres la “víctima”. Porque ya que estás en Nara pues compras unas galletas para darles a los ciervos, ¿no? Y entonces se activa su radar. No vi a ninguno morder a nadie aunque uno casi se lleva un pedazo de mi pantalón (y prometo no llevaba nada comestible en los bolsillos)

Pero aunque está claro que los ciervos de Nara son el icono de la ciudad, un reclamo turístico y además entrañables criaturas de gran fotogénica… lo mejor de la visita en Nara no son los ciervos (al menos para una servidora) lo mejor de todo son los increíbles templos que se pueden visitar en una ciudad que es relativamente pequeña.

ciervo-nara

No me digáis que no es mono este ciervo… visto en Nara

No hay que olvidar que Nara fue capital de Japón entre los años 710 y 784, en el periodo de Nara. Por esta razón se conservan en esta ciudad numerosos edificios históricos. Ayuda a su conservación ha sido el hecho de que los templos y ruinas de Nara estén inscritos en el listado de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1998.

Entre estos monumentos históricos destaca el templo de Tōdai-ji, un templo budista que alberga una estatua gigante de Buda, conocido como daibutsu (el Gran Buda). A parte de por su Buda de tamaño colosal, este edificio es interesante por tener el record mundial de edificio de madera más grande del mundo.

Templo de Tōdai-ji en Nara

Templo de Tōdai-ji en Nara

Otro de los templos de Nara, declarado patrimonio de la Humanidad, es el de Kōfuku-ji, aunque cuando visitamos Nara, en verano de 2014, estaba mayormente en obras. De él pudimos ver la pagoda y poco más.

Otro monumento que hay que visitar en Nara es el gran santuario Kasuga. Se lleva a través del bosque primigenio Kasugayama y al llegar al santuario encontrarás cientos de linternas de piedra dispuestas a ambos lados del camino. Este santuario shinto es famoso por sus linternas tōrō, de bronce, además de sus estructuras de madera roja, que contrastan con el verde que lo rodea. Junto al santuario, si tienes tiempo, puedes visitar el jardín botánico Man’yo.

Santuario shinto en Nara

Santuario shinto en Nara

Faroles en un santuario, Nara

Faroles en un santuario, Nara

Nosotros llegamos a Nara hacia el mediodía y después de dar un paseo por el parque de los ciervos, ver como estos animales campan a sus anchas, darles de comer y correr para que no siguieran persiguiéndonos… nos dirigimos a ver los templos de Nara. Desafortunadamente nos faltó tiempo para verlos todos. Si dedicas un día entero a Nara puedes aprovechar para visitar también el templo budista imperial de Yakushi-ji, o el Tōshōdai-ji, otro templo budista de la secta Ritsu y declarado también Patrimonio de la Humanidad.

Cómo ir a Nara?

Se puede llegar a Nara fácilmente desde Osaka o Kyoto en un tren de JR. El trayecto dura alrededor de una hora y, si tienes poco tiempo en Japón, te da la oportunidad de combinar esta visita con otra también muy espectacular, el santuario de Fushimi Inari Taisha (sí, el de las puertas, o torii, de color bermellón que salía en Memorias de una Geisha). El tren en dirección Nara tiene parada en este templo primero, para luego dejarte en una ciudad que te sorprenderá.

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Acerca del autor

Periodista y blogger de viajes afincada en Barcelona. Me dedico al mundo de la gestión de contenidos y publicaciones Web. Soy apasionada de los viajes y la fotografía, y disfruto compartiendo mis aventuras viajeras en este blog.

2 comentarios

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  1. Marta A. dice:

    Ay Nara… la ciudad de Bambi!!! Me encantaría ir, pero creo que me daría un poco de miedo acercarme a los ciervos… Seguro que vienen a por mí! jajajaja.
    Un abrazo!

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