Manchester, un legado visual de la revolución industrial

Hubo una época en la que Manchester cambió el mundo. Corría finales del Siglo XVIII y esta ciudad era el epicentro de la revolución industrial. Las primeras fábricas, conocidas en inglés como mills, se instalaron en la ciudad y empezaron a atraer a gente pobre para trabajar en ellas. Más tarde, ya en el Siglo XIX, llegaría la migración irlandesa, primero, e italiana después.

Manchester

La mecanización que trajo las primeras máquinas de vapor se empleaba en la industria textil, razón por la que Manchester era conocida entonces como cottonopolis, al dedicarse a la transformación del algodón importado de las colonias. Ese proceso de construcción de nuevas fábricas ha dejado un legado visual y arquitectónico en la ciudad; edificios de ladrillo rojizo, largas chimeneas y un cierto aire a Gotham city.

Varios museos de Manchester rinden homenaje a aquella época de esplendor industrial de la ciudad. Recomendamos particularmente pasear con la luz del día por los canales de la ciudad. Se puede partir desde el canal cercano al barrio gay para llegar, en apenas un cuarto de hora, a la zona de Deansgate, donde se encuentra el Museum Of Science and Industry (MOSI).

En el lugar donde hoy se sitúa este espectacular museo se encontraba el andén de lo que fue la primera estación de tren del mundo que conectaba Manchester con su vecina Liverpool. Hay una sala dedicada a locomotoras de la época y a las primeras máquinas de la industria textil. Los amantes de los trenes antiguos tienen una cita ineludible y, además, es un museo muy recomendable para visitar con niños. Durante algunos días del año trabajadores jubilados de los ferrocarriles ponen en marcha las viejas locomotoras.

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Otro museo de Manchester que recuerda ese pasado tan importante es el People’s History Museum. Al igual que el MOSI su visita es gratuita, pero en este caso el museo se centra en la lucha de las clases trabajadoras durante el siglo XIX y siglo XX para mejorar sus condiciones de vida.

Como bien contó Dickens en sus novelas, las condiciones de vida de los obreros eran terribles. Abundaba el trabajo infantil. Un estudio hecho en la ciudad de Carlisle señalaba que cuatro de cada diez niños no pasaban de los 5 años de edad. No es casualidad que el pensador alemán Engels, cofundador con Marx del comunismo, viviera en Manchester unos años. En esta ciudad escribió su libro Condiciones de la clase obrera, donde denuncia las pésima situación de los trabadores de la industria.

Manchester viviría la época dorada de la industria hasta la mitad del siglo XX. Después, la ciudad viviría la deslocalización de su industria y un progresivo declive. Todavía quedan en pie varias de las fábricas de aquella época, algunas reconvertidas en apartamentos y otras en un estado más ruinoso.

Algunas son aprovechadas para usos más lúdicos como el Islington mill donde se celebran fiestas de música electrónica y diversos artistas tienes sus estudios. Una de nuestras favoritas es Old Mill, en la zona de Ancoats, a apenas 15 minutos del centro, el más viejo de la ciudad ya que data de 1798.

Ciudad de Manchester

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Acerca del autor

Iñigo Antolín es periodista. Ha trabajado en medios de comunicación durante más de 10 años. Edita la web de viajes y gastronomía Gusto Guides

1 comentario

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  1. Alicia dice:

    Gracias Iñigo por tus comentarios. Son tan vívidos que por momentos parece que una ha podido ver la ciudad.

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