Vida nómada, yurta en Santa María d’Oló

Este fin de semana he vivido mi primera experiencia Glamping. Ha sido una estancia de dos noches en una yurta en medio del campo, cerca de Santa María d’Oló, en la Cataluña central, rodeada por bosque y viñedos.

Te despiertas por la mañana con olor a bosque y un pipí irrefrenable (vamos a ser sinceros, ¿quién quiere levantarse a media noche, salir de la seguridad de la mosquitera, para hacer un simple pipí?), te desperezas y tomas una bocanada de aire fresco. En la Yurta que tienen Mark y su mujer, podrás prepararte tranquilamente el desayuno y tomarlo dentro o fuera, en tu jardín particular.

La Yurta es bastante espaciosa, con sofá, cama doble, mesa y estufa para los meses de invierno. El exterior, una zona privada con unas magníficas vistas del pueblo y los viñedos, un par de tumbonas, una hamaca, una mesa grande y una piscina pequeña. Cuentan con barbacoa de gas y todos los utensilios necesarios para poder cocinar sin moverte.

En la zona de cocina, una parrilla de gas, un fogón, una pica adosada en las rocas y dos neveras de plástico con hielo que proporciona el mismo propietario. El baño está en una caseta aparte, tiene aseo, ducha y un WC que no está conectado al desagüe y separa líquidos de sólidos. Una suerte de inodoro que no terminó de convencerme.

Mi experiencia personal en esta yurta fue moderada, me explico. El entorno era idílico, los propietarios tienen además una bodega y venden sus propios vinos, con lo que estarás rodeado de viñedos y podrás comprar una de sus botellas para acompañar una comida o cena en la yurta, pero me pareció que la relación calidad precio no estaba del todo ajustada.

La cama estaba un poco dura pero lo que más me desencantó fue el hecho que había detalles poco cuidados. La limpieza no era exquisita, encontré polvo y telarañas en varios sitios, además de tener platos y cubiertos muy viejos y en unas cajas desgastadas por el paso del tiempo. La tela de la yurta estaba bastante usada y sucia. Entiendo que estás en medio del campo pero a 86 euros la noche, tal vez esperaba un poco más de confort.

A pesar de eso la experiencia en general fue muy buena, y si no fuera porque lo encontré un poco caro para una pareja, lo recomendaría todos lo que quieran vivir una experiencia diferente.

¿Dónde reservar la Yurta de Santa María d’Olo?

Puedes reservar tu estancia en esta yurta a través de la página Web de Glampinghub (https://glampinghub.com/es/espana/cataluna/barcelona/yurta-vinedo-santa-maria-dolo/) o contactándoles a través de su página Web (http://www.vinoscolltor.com/)

¿Cómo llegar hasta la Yurta?

Las indicaciones que nos proporcionó el propietario eran bastante claras aunque las indicaciones en el camino brillaban por su ausencia. Llegando desde Vic por la C-25, hay que tomar el primer cruce a la izquierda en la entrada del pueblo (está al lado de un pseudo campo de fútbol), seguir hasta el final de la calle y volver a girar a la izquierda, otra vez al final de la calle ir a la izquierda e inmediatamente tomar un camino de arena. Allí está indicado Colltor, el nombre de los vinos que producen en la masía de los propietarios. Cuando llegues cerca de la masía, verás un cruce, aunque no hay cartel a la vista hay que girar a la izquierda e inmediatamente verás el cartel que indica, a la izquierda la masía, a la derecha la yurta.

¿Qué hacer en los alrededores?

Santa María d’Oló es un pueblo muy pequeño, en el que podrás abastecerte para cocinar en la yurta o comer u plato combinado o bocata en el hostal del pueblo. A parte de esto puedes hacer una ruta por el bosque. En el mismo pueblo hay una caminata que sigue la riera y te lleva explorar los alrededores. También es interesante subir su cuesta hasta el casco antiguo, conformado por unas pocas calles y una interesante iglesia del siglo XVII. Con más tiempo puedes explorar ciudades como Vic o Manresa, donde aparte de legado histórico encontrarás una buena oferta de ocio y restauración.

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Acerca del autor

Periodista y blogger de viajes afincada en Barcelona. Me dedico al mundo de la gestión de contenidos y publicaciones Web. Soy apasionada de los viajes y la fotografía, y disfruto compartiendo mis aventuras viajeras en este blog.

2 comentarios

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  1. Carmen dice:

    Reservamos 8 noches en la yurta de Mark y esposa, esparabamos estos días con muchas ilusión, iban con nosotros mis tres perros. Empezaré por decir que en lugar de 8 días hemos estado solo cuatro, os relato solo algunos de los detalles. Al llegar realmente el paisaje es muy bonito, la mujer de Mark nos explicó como funcionaba todo un poco por encima,en el anuncio de internet ponia que se podía pedir desayuno o media pensión, así que le preguntamos si podiamos comer algo por la hora que era 13’30h a lo que ella nos contestó, que ya tenía bastante trabajo con los de abajo ( se refería a los huéspedes de la casa), nos llevamos un chasco. Teníamos una nevera de playa, pero no se acordaban nunca de traernos los paneles de hielo, con lo que la comida se estropeó un par de veces, y al quejarnos de eso al día siguiente lo dejaron sobre la cocina cuando no estábamos y al llegar estaba totalmente derretido, nos dijeron que en el pueblo se podía comprar con lo que no nos importaba bajar cada día porque estaba cerca, lo que no nos dijeron es que en el pueblo estaba todo cerrado, no había carne ni verduras ni pescado, en fin tuvimos que ir a Vic todos los días, desplazándonos con los perros en coche, 20km, además de pesado, un gasto en combustible,también anunciaban wifi pero no había, totalmente a oscuras a las 21’30h con frio y nada que poder hacer, solo dormir, para terminar la tarde del marte estuvo lloviendo, nos quedamos sin luz y sin agua, les llamé por teléfono en dos ocasiones pero no me lo cogieron y nos consta que estaban en la casa, en fin pasaron algunas cosas más desagradables, unas por cosas del azar y otras por mala gestión de los propietarios, una pena de vacaciones. no la recomiendo en absoluto, tuvimos la sensación de que están más enfocados al turismo inglés ,porque ellos son ingleses y pasan del español

    • Sonia dice:

      Vaya Carmen, qué pena de experiencia… nosotros estuvimos solo un par de dias pero sí puedo decir que las neveras eran de plástico y que hielo solo nos dieron el viernes, no el sábado. Igual compramos la comida para el día. Me imagino que de estar muchos más días también hubiera sido un incordio. Nosotros sí pudimos comprar en el pueblo, en una carnicería y en un par de supermercados (o más bien “colmados”) pero repito que solamente fue la comida del sábado. Algunos detalles creo que deberían mejorarlos. Lo de la luz, no me pareció un problema al estar una noche y tener las luces solares pero para una semana tal vez sería demasiado.

      Gracias por compartir tu experiencia, seguro que puede ayudar a otros viajeros.

      Un saludo,
      Sonia.

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