Bruselas, capital bilingüe de Europa
Bruselas, capital de Bélgica, es famosa por ser la sede del gobierno europeo. Una ciudad donde se habla a partes iguales rrancés y holandés, una ciudad de historia y modernidad, donde la estatua más famosa solo mide un par de palmos de alto…
Bruselas es una ciudad que se puede ver en un par de días, con menos de 200.000 habitantes y un centro histórico bastante compacto. Desde la famosa Grand-Place puedes empezar un recorrido por las calles históricas de la capital belga que te lleven a recorrer algunos de los monumentos más famosos de la ciudad, el Manneken Pis y la Catedral de Bruselas entre ellos. Bruselas puede ser tu punto de partida para visitar ciudades tan bonitas como Gante o Brujas.
En la misma Grand-Place podrás ver algunos de los edificios más suntuosos de la ciudad, con fachadas de estilo gótico y palacios ostentosos. Deja atrás esta plaza y recorre las callejuelas adyacentes, llenas de pequeñas tiendas de bombones y acogedores restaurantes para llegar hasta la mundialmente famosa estatua del Manneken Pis. Con tan solo unos 60 centímetros de alto, este figurín que hace pis en medio de la calle se ha convertido en el símbolo de Bruselas. Su popularidad viene de la leyenda que dice que este niño salvo la ciudad apagando un fuego con su pis. Ahora, cuenta con más de 700 trajes en su armario… ¡que más de una ya querría para si misma!
La zona centro, especialmente el barrio histórico conocido como L’ Ilot Sacré, muy cerca de la Grand-Place, es tal vez una de las mejores zonas de restaurantes, donde detenerse a disfrutar de la gastronomía local, eso sí con el bolsillo preparado.
Un poco más alejada, vale la pena asomar la cabeza en la Catedral de los santos Miguel y Gúdula, catedral de Bruselas y de camino pasear por las antiguas Galerías Reales de San Huberto, del siglo XIX, las más elegantes en su época de toda Europa. Dando un paseo, se llega también a la Plaza de los Museos y la Plaza Real. Para acabar un buen paseo por el centro histórico de Bruselas vale la pena acercarse al Palacio Real de Bruselas, que data del siglo XVIII.
Con un poco más de tiempo en la ciudad, se puede dedicar el segundo día a visitar el barrio de la Unión Europea, una zona donde tienen sede un gran número de instituciones internacionales, entre ellas el gobierno de la Unión Europea o la OTAN. A parte de los edificios del Parlamento Europeo y el Consejo Europeo, es famoso en esta zone el monumento del Atomium, construido en 1958 con motivo de la Exposición Universal. Este impresionante monumento mide 102 metros de alto y se trata de una estructura de acero revestidoa de aluminio que representa un átomo.



