Veo veo: aromas que viajan conmigo

Nota para quienes suelan leerme regularmente (o de vez en cuando): Hoy publico el primer artículo del que espero sea una serie de desafíos creativos con el tema propuesto por el grup Veo veo en Facebook. El tema del mes son los aromas. Hace ya algún tiempo escribí un artículo sobre viajar con el olfato, en referencia a los aromas que acompañan algunos de los destinos que he conocido. Hoy me voy a un viaje olfativo un poco diferente, espero que os guste.

Desde la cocina me llega el dulce aroma de leche azucarada mientras en los fogones se cuece a fuego lento un arroz con leche, canela y limón. Es inevitable que tan pronto como este olor llegue a la punta de mi nariz, me vea transportada de inmediato a otro tiempo y otro lugar. El arroz con leche que ahora espesa en mi cocina me devuelve por unos instantes a la infancia. Estoy en el piso de mis abuelos y asomo una nariz curiosa por la puerta de la cocina. Frente al fuego, una mujer de cadera ancha remueve lentamente su cucharón de madera en una olla que bien podría alimentar a una docena de bocas (y es que las medidas de mi abuela siempre fueron generosas). Mmm, ese olor… Y mientras me debato entre esperar a que se enfríe el arroz o empezar a comerlo ya, mi mente ha salido de la cocina, se apresura a bajar las escaleras de dos en dos, como antaño (¿sabíais que para la mente no pasan los años? es todo un placer), y al llegar al pequeño jardín que da la bienvenida a nuestra casa lo huelo, intensamente. Es el olor a jazmín, que ya ha florecido. Y sin un segundo de tregua, me agarra una corriente inesperada de aire que me empuja hacia el sur. La tierra que vio nacer a mi abuela.

Granada

He dejado atrás el arroz con leche y creo ver mi sombra paseando por las calles del Albaicín. Mi mente divaga por los rincones de Granada. Huele a primavera, el sol me calienta el rostro… El aroma a jazmín me acompaña en este viaje. Quiero quedarme un buen ratito para disfrutar de las vistas del Alhambra al atardecer. Los recuerdos en la vieja Granada florecen en cada rincón. Una tetería con cojines de colores vivos y mesas bajas me invita a entrar. Huele a narguile y a té a la menta. Y sé que es demasiado tarde, no me quedaré a ver el atardecer. Ahora mi mente, guiada por el olfato, cabalga cual pura sangre desbocado hacia destinos que sólo conozco por palabras y arte. Marruecos es la puerta de entrada a un continente que todavía no he visitado aunque muero de ganas de descubrir. El aroma a menta me acerca más a este sueño. Uno de los que espero cumplir.

A sorbitos haría bajar el té con sabor a menta que estoy segura habría elegido tomar en una de las terrazas de Essaouria, una ciudad que, tengo entendido, vive con los brazos abiertos al mar. Y es el mar, y su olor a sal, quien ahora me atrapa y me devuelve a todos y cada uno de esos veranos que he vivido y viviré. ¿Cómo entender el verano sin oler a sal? Y una vez más, es inevitable que mi mente se vea envuelta en otro viaje aromático. Y allí estoy yo. Sentada, sola y en buena compañía: con el mar, las piedras, las barcas, la sal. Estoy en un lugar conocido, estoy pensando en Cadaqués. Podría pasar horas contemplando el azul intenso del mar, respirando sal, sintiendo que ya ha llegado el verano a mi piel. Así, sin moverme pienso que tal vez pueda mimetizarme con este paisaje y quedarme anclada en él. Pero cuando las piedras empiezan clavarse en mi piel desnuda, decido que ha llegado el momento de salir a explorar (no lo puedo evitar, soy culo de mal asiento). Pasear por las calles de Cadaqués me acercará a muchos romas.más Lo intuyo. Tal vez me esperen nuevos destinos.

En un balcón veo lavanda. ¿Es producto de mi imaginación o un recuerdo lejano? ¿la huelo? Debe de ser así puesto que he entrado de nuevo en un torbellino de aromas y viajes del que no quiero escapar. Cada partícula olfativa me lleva a un nuevo rincón del mundo, cada recuerdo viene asociado a un olor. Lavanda, es uno de mis preferidos, y su color… no puedo dejar de imaginar cómo será pasear por el sur de Francia a finales de junio y contemplar los mares liliáceos de lavanda. Dejo que mi mente deambule por caminos de lavanda, sin rumbo fijo ni destino pero de golpe y sopetón, me atrapa otro aroma. Se cuela por mi nariz cuando inspiro y sin haber pedido permiso alguno. Ya no me acompaña el olor a lavanda, a ropa tendida, a verano, ahora es… café recién molido. Creía estar en un pueblecito en el sur de Francia pero ahora veo que los carteles se leen en italiano. Claro, el café ¿dónde sino? Mi mente sigue juganto conmigo, tal he olido ese café en algún lugar de la Toscana, en un pueblo que desconozco pero con un aroma muy familiar. Es breve como un ristretto de sabor intenso. Al final es una voz conocida quien me despierta de la ensoñación, ¿qué si quiero un café? Vale, respondo que sí. Abro los ojos y el cielo sigue siendo gris plomo en Holanda. No puedo creer que ya estemos a mitad de junio.

Aromas de café

¿Qué es Veo Veo? Es, ante todo, un juego, una excusa para conocer lugares de la mano de otros viajeros, contarnos historias, viajar aunque no tengamos la oportunidad de hacerlo, encontrarnos. Se realiza una vez al mes y las temáticas se eligen en el grupo Veo veo en Facebook, y por medio del hashtag #VeoVeo en Twitter y otras redes sociales. ¿Querés jugar? ¡Veo veo! ¿Qué ves?

* ¿Quieres leer más? Aquí tienes otros #veoveo: Me fui a la goma, Mi carnívoro y yo, Cruzar la puerta, Por las rutas del mundo, Outteresting, La mochila de mamá, Aldana Chiodi, Marcando el polo, La Zapatilla, Un mundo pequeño, Nscap, Hey hey world, Notas desde algún lugar, El blog del turista, De Bariloche al mundo, Huellas en mí, Mi vida en una mochila, La otra ciudad, Don’t stop travelling, Caminomundos

 

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Acerca del autor

Periodista y blogger de viajes afincada en Barcelona. Me dedico al mundo de la gestión de contenidos y publicaciones Web. Soy apasionada de los viajes y la fotografía, y disfruto compartiendo mis aventuras viajeras en este blog.

18 comentarios

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  2. Veo veo: los aromas del queso | Un mundo pequeño | 10 julio, 2013
  3. Veo veo: ¡Aromas color tierra! | caminomundos | 8 julio, 2013
  1. Elena dice:

    Me ha encantado!! Los olores te llevan siempre a lugares insospechados, mientras leía me ha acompañado el olor del arroz con leche y el de la lavanda… este verano voy a Marruecos y espero poder ir a Essaouira a oler a mar y a té de menta ;)

    Un abrazo

    • Sonia dice:

      Me alegro que te haya gustado Elena! Y qué envidia me das con tu viajecito este verano… ya tengo ganas de que nos cuentes tus impresiones en el blog!! Seguro que me ayudarás a ir viajando hacia Marruecos. Un destino que está muy alto en mi lista de viajes pendientes. :))

  2. Me encantó, me encantó! Qué lindo el recorrido imaginario, qué lindo dejarse llevar por aromas a esos lugares con los que soñamos tantas veces!

  3. Marta A. dice:

    Me ha encantado Sonia! Me han dado ganas de tomar arroz con leche y eso que no me gusta!!!
    He recorrido cada lugar y hasta me he imaginado bajando escaleras de dos en dos en busca de jazmines, olfateando lavanda y bebiendo un buen café italiano frente al mediterráneo.
    Un abrazo!!!

    • Sonia dice:

      Es el poder de los aromas… que nos hacen viajar como ningún otro sentido! :) Me alegra que te haya gustado y lo del arroz con leche… es porque nunca probaste el de mi abuela!!! jejeje ;-)

  4. Yo con Granada tengo una relación especial, viví allí durante 6 años y has conseguido que vuelva a pasear en mi memoria por allí ;)

    Ahora estoy en Barcelona, aún no he ido a Cadaqués pero me muero de ganas…

    • Sonia dice:

      Beatriz, TIENES que ir a Cadaqués… :-) Hay muchos pueblecitos preciosos en la Costa Brava pero si tienes oportunidad de visitar Cadaqués, házlo, es realmente bonito. Me alegra haberte ayudado a volver a pasear tu memoria por Granada, una ciudad preciosa. Aunque también lo es Barcelona. Qué afortunada eres… :-)

      Un saludo,
      Sonia.

  5. Nair dice:

    Ay, Sonia! Qué ganas de un café italiano que me diste! Esto del veo veo nos despierta los sentidos!!

  6. Karla dice:

    ¡¡¡Ayyyy qué de olores!!!
    Próximamente volveré a Granada e iré por primera vez a Marruecos y esos olores que describes realmente ya me hicieron viajar hasta allá. Qué delicia de artículo.
    Saludos desde México

  7. Seba dice:

    Qué lindo post, Sonia!
    Un hermoso viaje a la infancia, un placer volver a leerte.

    Saludos desde BA

    Seba

  8. Magalí dice:

    ¡Me encantó! Viajé por cada uno de esos espacios… Qué bonita la infancia, un lugar en donde comenzar a viajar, eso seguro. ¡Qué bien haberte conocido gracias al veo veo!

    Besote lejano :)

    Maga

    • Sonia dice:

      Hola Maga,

      Muchas gracias por pasarte por el blog! La verdad que Sita me invitó a unirme al grupo y me pareció una idea genial. Un lugar para compartir experiencias viajeras de una forma preciosa.

      Un beso!
      Sonia.

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