Unsicht-bar, una cena a ciegas en Berlín 

Como en cualquier gran urbe, la oferta gastronómica de Berlín es prácticamente inagotable.  Adaptada a todo tipo de paladares y bolsillos, resulta complicado no encontrar alguna cocina internacional que no esté dignamente representada. Sin embargo existe una original propuesta que destaca sobre el resto: el Unsicht-bar, que en alemán significa invisible. Este restaurante ofrece algo más que viandas para degustar. Cenar en el Unsicht-bar es toda un experiencia vital ya que se come en la más absoluta oscuridad. Un total fundido a negro.

Unsicht-bar

Unsicht-bar

En el vestíbulo del restaurante, que sí está iluminado, se elige el menú y las bebidas mientras nos explican las dos pautas que hay que seguir a rajatabla durante la cena. Para empezar, no se admite la utilización de ningún aparato que emita luz, ni teléfono ni mechero ni relojes con luz. La oscuridad ha de permanecer inalterada en todo momento. Y en segundo lugar, no está permitido moverse por la sala sin avisar previamente al camarero que nos ha sido asignado a la entrada. Lo contrario podría resultar peligroso ya que no conocemos la distribución de la sala y a oscuras podríamos golpearnos con algún objeto. Todos los camareros son invidentes o visualmente impedidos así que se mueven como pez en el agua en la oscuridad. Una vez dentro del comedor, ellos nos guiarán hasta nuestros asientos, nos servirán los platos y en caso necesario, nos acompañarán al lavabo. Los primeros minutos resultan un tanto angustiosos. Al común de los mortales nos cuesta un buen rato adaptarnos a no ver nada, a cerrar y abrir los ojos y seguir sin ver nada.

Claramente la vista es con mucho el más importante de nuestros sentidos. Nuestros ojos procesan miles de mensajes a diario así que una vez que dejamos de recibir impulsos visuales, la información que recibimos a través del resto de los sentidos se magnifica de sobremanera. Las voces se oyen más claras, cualquier movimiento es rápidamente percibido y los alimentos tienen más textura y sabor… Es impresionante la cantidad de información que recibimos del tacto, gusto, olfato y oído que normalmente pasamos por alto y solo advertimos de manera superficial.

Plato Unsicht Bar

Plato Unsicht Bar

Afortunadamente, en Unsicht-bar los platos están elaborados de tal manera que no es complicado comerlos. No hay huesos ni espinas para evitar atragantamientos y el camarero explica mediante claras instrucciones, usando la analogía del reloj, dónde se encuentra cada ingrediente del plato. Por ejemplo, la cuchara está a las doce en punto. Veréis que resulta extremadamente tentador (y mucho más fácil) comer con las manos y dado que nadie nos observa, se puede hacer con total libertad. Es recomendable ir en grupo y pedir diferentes menús. La cena pasa a convertirse en un divertido juego al intentar descubrir qué se está comiendo, dónde se encuentra cada cosa o dejar probar de tu plato a tu compañero de mesa sin meterle el tenedor en el ojo.  Es realmente desternillante a ratos.

La idea es muy original aunque la comida como tal no es de estrella Michelin pero claro, esa no es la razón por la que la gente va al Unsicht-bar. Se va a descubrir, a experimentar una sensación nueva. Al salir del restaurante, y volver a ver la luz después de dos horas de tinieblas, los ojos casi duelen. Puedes sentirlos literalmente y el “simple” hecho de ver, que normalmente damos por sentado, cobra de repente un valor inmenso. Una excelente lección de vida.

Este concepto ha tenido gran éxito en Alemania donde comenzaron con un primer restaurante en Berlín y en los últimos años han abierto también establecimientos similares en Hamburgo y Colonia.

Para más información: http://www.unsicht-bar.de

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Acerca del autor

Periodista con alma de nómada. Procuro mudarme de ciudad cada lustro y siento nostalgia de sitios en los que aún no he estado. Me apasiona viajar, explorar y vivir nuevas experiencias. Si hay una palabra que me define es ésta: movimiento.

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