Un paseo por la Royal Mile, Edimburgo

Edimburgo, por sus dimensiones, es una ciudad ideal para una escapada corta (en mi caso fueron 4 intensos días pero con un fin de semana también vale). Pero no te dejes engañar por el tamaño de esta ciudad de medio millón de almas, pues en ella hay mucho que ver y hacer… para no parar ni un minuto.

La ciudad vieja, o Old Town, es la primera parada de todos los turistas que llegan a la ciudad y es normal pues la historia de Edimburgo está forjada en sus piedras. La ciudad vieja de Edimburgo está atravesada por la famosa calle de la Royal Mile, que en realidad son varias calles que recorren el trayecto que une el famoso Castillo de Edimburgo con el palacio de la reina, el Holyrood Palace, una milla.

Royal Mile, Edimburgo

Tan solo la Royal Mile aglutina ya una gran parte de los atractivos turísticos de esta ciudad y es una de las mejores maneras de explorarla tranquilamente. Empezando desde la zona del Castillo de Edimburgo, frente a su explanada bajarás por el tramo de Castelhill. Con el castillo a tus espaldas, a mano izquierda verás una tienda de souvenirs donde se venden kilts (la falta típica escocesa) y otros recuerdos. No te dejes engañar y entra…. en su interior, bajando las escaleras, encontrarás cuatro pisos en los que se puede ver la historia del traje escocés, comprar un traje a medida, retratarte con uno junto a tu familia y ver como se fabricaba y se fabrica todavía el tartan, la tela que viste a los escoceses en fechas especiales. Merece la pena y ¡es gratis!

Metros más abajo, hay dos atracciones que yo no visité personalmente, la Camera Obscura y la Scotch Wisky Experience, que te permite conocer el método de elaboración del preciado Wisky escocés y de paso catarlo. También cerca hay una antigua iglesia que cuenta con una cafetería, es The Hub.

Royal Mile de noche

Si sigues bajando por la Royal Mile, que ahora ha dejado ya de llamarse Castelhill para convertirse en la calle Lawnmarket, verás muchas tiendas de recuerdos y varios restaurantes pero lo que seguramente habrá atrapado tu curiosidad son las numerosas callejuelas que se abren paso entre las puertas de las casas, a veces apenas un pasadizo abierto a la intemperie, otras  cubierto como un pequeño túnel con salida a una pintoresca plaza, se conocen como closes y son una de las caracteríticas que hacen única esta ciudad. Uno de mis preferidos es el que te lleva al Writers Museum, el Lady Stairs Close, pero lo mejor es dejarse llevar y entrar en tantos como apetezca, sin seguir el dictado de las masas…

En la siguiente esquina encontramos un restaurante dedicado a Deacon Brodie, un famoso personaje del que quiero hablar en otro artículo muy pronto. Ahora, paseando ya por High Street (todavía en la famosa Royal Mile de Edimburgo) lo que sin duda te habrá llamado la atención es la preciosa iglesia que se alza ante tu mirada. Custodiada siempre por la mirada de David Hume, la  catedral de St Giles merece decididamente una visita. Entrar es gratuito y lo único que te piden son 2 libras para sacar fotos del interior. Merece la pena admirar sus cristaleras y sus altos techos, así como el impresionante órgano (que todavía se utiliza) y entrar en la magnífica capilla de Thristle, de la antigua orden de caballería del cardo de Escocia.

Catedral de Saint Giles

También en este tramo de la Royal Mile, a mano izquierda, encontrarás las City Chambers, un edificio que se alza varios pisos pero curiosamente se extiende también otros tantos bajo tierra. Aquí encontrarás uno de los atractivos turísticos más famosos de Edimburgo, se trata de Marky King’s Close, una parte de la ciudad antigua de Edimburgo que quedó bajo tierra y que se puede visitar en un tour (se recomienda reservar con antelación). Tan solo unos pasos más abajo nos encontramos con otro museo que es gratuito, el Childhood museum, al que no tuvimos tiempo de entrar y donde se pueden ver juguetes de todas las épocas.

Siguiendo el recorrido de la Royal Mile hacia abajo, dirección Holyrood, ahora avanzamos ya por en el último tramo de la calle, conocido como The Canongate. Justo antes de cruzar con Jeffrey Street y entrar ya en Canongate, nos encontramos con un pub que lleva el curioso nombre de The World’s End, pues aquí acabava la muralla de la antigua ciudad, de alguna forma aventurarse a su exterior era el fin del mundo… o de la vida, ¿quién sabe?

Ya en este último tramo de la Royal Mile encontramos el Museum of Edinburgh (que no llegué a visitar) y la antigua taverna The Tolbooth. Apresuramos un poco el paso y vemos a nuestra derecha un moderno edificio que es la sede del parlamento de Escocia y la silueta de Arthur’s Seat, y delante nuestro ya tenemos el final de la Royal Mile, con el impresonante palacio de Holyrood y sus jardines. Ha sido un buen día de exploración de Edimburgo que seguro nuestros pies recordarán mañana…

Toolboth tavern

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Acerca del autor

Periodista y blogger de viajes afincada en Barcelona. Me dedico al mundo de la gestión de contenidos y publicaciones Web. Soy apasionada de los viajes y la fotografía, y disfruto compartiendo mis aventuras viajeras en este blog.

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