Souvenirs, ¿regalo o mal rato?

Me pregunto ¿Por qué cada vez que uno sale de viaje se supone que debe traer regalos, souvenirs, de esa experiencia? El mundo del souvenir me tiene fascinada, ¿por qué se pueden comprar sombreros mexicanos como recuerdo de unas vacaciones en Barcelona? ¿Qué sentido tiene comprarse ese típico bolso con letras de colores que anuncian ciudades como Nueva York, Oslo o Berlín si todos son iguales?

Y la pregunta del millón: ¿Qué les pasa a todos esos “regalos” una vez han sido entregados a su destinatario? Porque no nos engañemos, el verdadero espíritu del souvenir es el de ser un objeto completamente inútil o algo que jamás te pondrás (si se trata de ropa) para salir a la calle… ¡por miedo a ser reconocido! Es una duda que tengo, ¿qué hacéis con los souvenirs que no os gustan?

Recuerdo de Portugal

De acuerdo, tal vez a estas alturas estáis pensando que soy una exagerada y que esto es solo una justificación por algunos de los souvenirs que he olvidado comprar… pero si lo piensas fríamente ¿qué sentido tienen los objetos que encontramos en estas tiendas autoproclamadas (algunas veces) Tiendas de Souvenirs?

¿Por qué nos empeñamos en comprarlos en cada viaje? Que si un platito para que lo cuelgue la abuela de turno en la pared, que si la camiseta molona para tus hermanos, que si la figurita de turno para los padres y suegros… toda una retahíla de objetos de dudosa utilidad, y muchas veces poco gusto, que ocupan espacio innecesario en las maletas en el vuelo de vuelta… ¿O si son necesarios los souvenirs? Los souvenirs dicen que nos hemos acordado de aquella persona durante nuestras vacaciones (que una llamada o mensaje también lo diría, digo yo)

Recuerdo de Pisa

Hay quien los compra directamente en el aeropuerto (confieso que lo he hecho en alguna ocasión que otra) y hay veces que te pasas la mitad de tu viaje buscando el regalo perfecto… ¿es necesario? ¿Hasta ese punto nos lleva el consumismo compulsivo?

En fin, por mi parte intento ceñirme a la siguiente premisa: si se come, se bebe o tiene una utilidad muy clara lo compro (eso siempre que haya tiempo libre para buscar regalos, aunque sea en el aeropuerto a ultimo minuto) sino, no hay recuerdo que valga.

Y es que, ¿para qué quiero yo un jarrón o una camiseta proclamando I ♥ NY si nunca en la vida he pisado esa ciudad? Para que todo el mundo me pregunte: – “Ah, ¿y te gustó Nueva York?” y yo sin haberla visitado nunca. Ahora es el momento, invito a los que me conozcan y viajen por el mundo a regalarme mejor una caja de bombones, unos dulces típicos o un buen vino (¿no os parece una idea mejor?) en vez del típico recuerdo.

Souvenir

No lo digo por nada pero que reconocer que el mundo de los souvenir es más bien kitsh y muchas veces corres el peligro de regular/recibir algún regalo que preferirías no haber tenido que ver en la vida… J

¿Qué opináis sobre los souvenirs? ¿Os gusta que os traigan regalitos cuando tus familiares, amigos o pareja están de viaje? Yo debo reconocer que me encanta que me regalen cositas, pero mejor que dejen el souvenir en la tienda.

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Acerca del autor

Periodista y blogger de viajes afincada en Barcelona. Me dedico al mundo de la gestión de contenidos y publicaciones Web. Soy apasionada de los viajes y la fotografía, y disfruto compartiendo mis aventuras viajeras en este blog.

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