Tokio en siete aventuras

Tokio te espera… una ciudad vibrante, joven y activa que no deja a nadie indiferente. En este artículo te recomiendo mis siete visitas preferidas, de lo que yo pude conocer y disfrutar durante mi estancia en Tokio. ¿Crees que me he dejado algún imprescindible en el tintero? Dímelo en un comentario, ¡te estoy esperando! ;-)

1- Saca el geek que llevas dentro en Akihabara

La Meca del mundo geek está en Tokio. Más concretamente, en Akihabara. En su calle electrónica se amontonan los locales de Pachinko, el juego por antonomasia en Japón (parecido al pinball), las salas de videojuegos y los centros comerciales especializados en manga y en electrónica.

Llegar a Akihabara no tiene dificultad, una de las paradas de la popular línea de tren Yamanote se llama así y está a dos paradas de la estación de Tokyo. Al bajar, no te sorprendas si te tropiezas con una chica vestida de picante señorita de la limpieza, con cofia y minifalda. Está intentando atraer clientes para Maidendream, un local bizarro (al que no llegué a entrar) donde chicas vestidas de sirvienta te sirven la comida, te cantan canciones, te hacen dibujos en el café… en fin, toda una experiencia.

Akihabara, Tokio

Akihabara, Tokio

Cartel en Akihabara

Cartel en Akihabara

Es bastante normal, que veas en esta zona muchas chicas “disfrazadas” incluso de personajes de videojuego repartiendo propaganda de los diferentes locales para que caigas en la tentación. En Akihabara han nacido movimientos un tanto frikis como el Cosplay y otras subculturas urbanas. Un lugar singular que hay que visitar seas amante de los videojuegos y la tecnología o no.

2- Descubre el lado histórico de Tokio visitando Senso-ji, en Asakusa

Asakusa, el barrio más tradicional de la ciudad más moderna de Japón, es famoso por su antiguo templo budista Senso-ji y por el farol gigante que domina la puerta de Kaminarimon. Asakusa, en general, es un barrio bastante tranquilo si lo comparas con otras zonas de Tokio. Para mi, un respiro imprescindible en el irrefrenable ritmo de esta ciudad.

Este es el único barrio donde todavía se conservan edificios de las décadas de 1950 y 1960, y entre ellos algún que otro ryokan, antiguas casas de huéspedes tradicionales. Aunque yo no vi ninguna, también dicen que en este barrio de Tokio todavía trabajan algunas geishas. Lo que sí vi paseando por los alrededores del templo de Senso-ji fueron las primeras mujeres vestidas con el kimono tradicional japonés, precioso.

Farol en el templo de Senso-ji

Farol en el templo de Senso-ji

Senso-ji en Asakusa

Senso-ji en Asakusa

Senso-ji es el templo más antiguo de Tokio, dedicado a la diosa Kannon y completado en el año 645, aunque fue destruido durante los bombardeos de Tokio en la Segunda Guerra Mundial y el complejo actual fue reconstruido años más tarde.

La puerta de Kaminarimon marca la entrada al recinto, una vez atravesada, te encuentras con la calle comercial Nakamise-dōri donde puedes llevarte un recuerdo de la ciudad, un dulce o una yukata (kimono de verano) a casa. Al final de la calle, el templo y a su izquierda una pagoda.

3- Haz de paparazzi en una boda o evento japonés (Parque de Yoyogi y Meiji Shrine)

Puede que sea muy turístico, pero el parque de Yoyogi me encantó. Llegué tarde ese domingo para ver a las Cosplay en la zona de Harajuku pero, por contra, di un agradable paseo por el parque y visité el famoso santuario Meiji, dedicado al emperador Meiji y su esposa, la emperatriz Shoken. En el santuario tuvimos la suerte de ver una pareja de recién casados, vestidos con el atuendo Shinto, que probablemente se cambiarían a un ropaje occidental para proseguir con la fiesta. Y es que si una cosa vi anunciada en Japón fueron vestidos de novia, arreglos florales, restaurantes, joyas… todo para la boda perfecta.

Boda sintoísta en el santuario Meiji

Boda sintoísta en el santuario Meiji

Pero volviendo a Yoyogi, el parque es un lugar ideal para escapar del bullicio de Tokio y reencontrarse un poco con la naturaleza. Necesario si llevas varios días recorriendo el asfalto de Tokio. Yoyogi es casi un bosque, con su santuario y sus caminos te piedra, un lugar que te aleja de la realidad urbana de Tokio. Puedes hacer un picnic en él y, si visitas Japón en verano, tal vez disfrutar de alguno de los eventos que se celebran en el parque de forma gratuita. Nosotros tuvimos la suerte de encontrarnos con el festival de Super Yosakoy y poder ver algunos de los grupos de bailarines actuar con sus coloridos trajes. Una experiencia muy interesante.

Parque Yoyogi en Tokio

Parque Yoyogi en Tokio

Como nota curiosa, decir que el parque fue abierto como tal en 1967. Antes era un terreno de desfiles militares y fue la residencia de oficiales estadounidenses durante la ocupación del país, al terminar la segunda guerra mundial.

4- Desayuna a base de sushi en Tsukiji Fish Market

El mercado del pescado Tsukiji de Tokio es uno de los atractivos más famosos de la ciudad y con buena razón, pues se trata del mayor mercado de pescado y productos marinos del mundo. Los japoneses raramente lo visitan pero los turistas que viajan a Japón suelen fascinarse con este mercado y la forma como se corta el atún, con enormes cuchillos llamados Oroshi hocho.

En este mercado, a parte de atún, se venden unos 400 tipos diferentes de productos marinos, de todos los precios y tamaños. El tarjeteo del mercado es algo digno de ver y vivir: la media penumbra del local, las botas de plástico, el agua, los carros de madera, las cajas de pescado…

Mercado de pescado Tsukiji

Mercado de pescado Tsukiji

Pescado en Tsukiji, Tokio

Pescado en Tsukiji, Tokio

Cada día pasan por este mercado unas 2.000 toneladas de productos marinos pero si quieres ver la subasta del pescado te tocará madrugar. La subasta se celebra a diario entre las 5:30 y las 8 de la mañana. Es en este momento cuando se concentra la mayor actividad en el mercado, pero si te cuesta madrugar puedes visitar el mercado hasta alrededor de las 11 o 12 de la mañana. Ten en cuenta que, aunque el  mercado cierra oficialmente para la limpieza a partir de las 13:00, ya desde de las 11 de la mañana muchas tiendas van cerrando sus puertas.

Fuera de la zona de mercado, al por mayor, también hay un mercado exterior lleno de tiendas de pescado y otros productos, además de muchos restaurantes. Ideal para quienes se atrevan a empezar el día a base de sushi.

5- Cruza Shibuya y sácate una foto con la estatua de Hachiko

Aunque es pequeña, si has visto la película protagonizada por Richard Gere, probablemente busques la famosa estatua del perro Hachiko. Lo difícil no es encontrarla sino encontrar el momento de sacarte una foto con ella entre la multitud de curiosos y turistas que se acercan para hacer exactamente lo mismo. Este perro, para quien no lo sepa, es famoso en Japón por su lealtad. Podéis leer la historia de Hachiko aquí.

Estatua del perro Hachiko, Tokio

Estatua del perro Hachiko, Tokio

Gente cruzando en Shibuya

Gente cruzando en Shibuya

El siguiente hito en esta zona es cruzar el famoso paso de peatones de Shibuya, el más transitado del mundo, dejarse perder entre la multitud y subir al primer piso de Starbucks para contemplar la gente cruzar de un lado al otro de la calle. Starbucks se ha convertido, por su situación, en el punto de mira de este concurrido cruce, así que no te extrañe encontrarte con la ventana repleta de gente con su cámara en mano. Ten paciencia y espera un ratito, seguro que se hace un hueco para que también tu puedas contemplar el espectáculo humano de Shibuya.

6- Sobrevive a la locura de Shinjuku 

Shinjuku para mí es el ejemplo más claro de la superpoblación de Tokio. Pasear por los alrededores de la estación de Shinjuku, o peor aún, salir del tren en hora punta, es sinónimo de dejarse arrastrar por una corriente de gente. Además, cada vez que salía a dar una vuelta por Shinjuku sentía que la ciudad me atrapaba, me saturaba los sentidos con todos sus estímulos: carteles luminosos, pantallas gigantes,  la música de los locales karaoke, el tintineo de las máquinas de pachinko, los cantantes callejeros, la gente que te cruzas, con todas las pintas inimaginables, restaurantes, tiendas, escaparates…

Shinjuku, y especialmente la zona de Kabukicho (el barrio rojo) son estallidos de color y sonido. Por momentos sientes que estás atrapada en un videojuego de colores estridentes y, a veces, esto es simplemente agotador. Pero como todo, merece la pena vivirlo. Puedes aprovechar para comprar en uno de sus centros comerciales. Ah, y no olvides de bajar a la planta -1, allí los japoneses esconden el paraíso de la comida preparada. Dulce, salado, bombones, sushi…, un espectáculo para los sentidos.

7- Asómate a Tokio desde las alturas

Cuando visitas una ciudad del tamaño de Tokio, con sus rascacielos y estructuras altísimas, merece la pena buscar algún lugar para observar la ciudad a vista de pájaro. En Tokio hay varias opciones para tener la ciudad a tus pies. Los más nostálgicos podrán subir a la Tokyo Tower, una réplica de la Torre Eiffel pintada en trazos rojos y blancos que se construyó en 1958. Esta fue la estructura más alta del país durante varias décadas, ahora desbancada en altura por la impresionante torre de comunicaciones de Tokyo Skytree.

Vista desde la Tokyo Tower

Vista desde la Tokyo Tower

Tokyo Skytree es una torre de comunicaciones inaugurada en 2012 y la segunda estructura más alta del mundo. Esta torre mide 634 metros de alto (casi 300 más que la torre de Tokio). Si no te asustan las alturas, esta colosal obra arquitectónica de aire futurista debería estar entre tus visitas obligadas en Tokio.

Finalmente, tanto para viajeros con poco presupuesto como para aquellos que quieran tener otra perspectiva de la ciudad, merece la pena visitar el mirador gratuito del edificio del gobierno de Tokio, en Shinjuku (Tokyo Metropolitan Government building). Este rascacielos cuenta con dos miradores en sus torres, concretamente a una altura de 45 pisos, a más de 200 metros del suelo. Desde ellos se puede contemplar la silueta de Tokio sin pagar ni un yen. Mi consejo si queréis sacar fotos es ir de día pues los reflejos en los cristales hacen casi imposible sacar una buena foto de noche.

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Acerca del autor

Periodista y blogger de viajes afincada en Barcelona. Me dedico al mundo de la gestión de contenidos y publicaciones Web. Soy apasionada de los viajes y la fotografía, y disfruto compartiendo mis aventuras viajeras en este blog.

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