Logroño, una ciudad lluviosa que te enamorará (o te emborrachará)

Como no podría ser de otra forma, la capital de La Rioja brilla en el reflejo de sus copas de vino tinto. Por menos de dos euros puedes saborear una copa de vino más que decente.

En la calle Laurel, la más famosa del centro histórico de Logroño, los bares y tabernas se dan la mano. Codo con codo trabajan sus cocineros y camareros para servir lo mejor de la gastronomía española en forma de tapa: croquetas de jamón, de queso idiazábal y cacahuete, de queso azul y mermelada, de boletus, de cocido… auténticas bombas de relojería. Montaditos, alcachofas, champiñones, huevos a media cocción con trufa o tortillas de patatas reintentadas, servidas cual sorbete en un vaso. Todo esto es solo un ápice lo que se cuece Logroño.

Calle Laurel, Logroño

Calle Laurel, Logroño

Logroño, a pesar de la niebla constante con la que nos recibió, es una ciudad hecha para pasear. La calle de los Arcos, la plaza del Mercado y la concatedral de Santa Maria la Redonda son los ejes sobre los que se define el núcleo antiguo de la capital riojana. Además, del paso del Camino de Santiago por esta ciudad podemos ver monumentos como el albergue o la fuente de los pelegrinos, o la iglesia de Santiago. Todos buenos ejemplos de arquitectura jacobea.

calle de los Arcos, Logroño

Calle de los Arcos, Logroño

Plaza del Mercado en Logroño

Plaza del Mercado en Logroño

Paseando por las calles del casco histórico de Logroño encontrarás también el colorido mercado de abastos y la iglesia de San Bartolomé, dedicada al patrón de la ciudad y una bonita muestra de arte románico. Es especialmente bonito su portal esculpido.

Iglesia San Bartolomé

Iglesia San Bartolomé

Si te gusta la cultura vinícola puedes aprovechar tu viaje para hacer una visita y cata de vinos en alguna de las bodegas de Logroño. Ten en cuenta que en la mayor parte de casos deberás reservar con antelación. Muy cerca de Logroño tienes las bodegas de Campo Viejo y las de Marqués de Murrieta. Nosotros, por disponibilidad acabamos visitando las del Marqués de Riscal, que están situadas en La Rioja alavesa. La visita fue interesante aunque la cata un poco pobre.

En Logroño recomiendo  disfrutar de las tapas de DO Laurel así como vivir una experiencia vinícola, una visita a una bodega de la localidad o al museo del vino.

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Acerca del autor

Periodista y blogger de viajes afincada en Barcelona. Me dedico al mundo de la gestión de contenidos y publicaciones Web. Soy apasionada de los viajes y la fotografía, y disfruto compartiendo mis aventuras viajeras en este blog.

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