Languedoc Rousillon, pueblos de Francia

Tal vez lo que más me gusta del sur de Francia es que vayas donde vayas te encuentras con pueblos con encanto. Desde Quillán, un pueblo al sur de Carcasonne, ya habíamos hecho ruta por los castillos cátaros y visitado pueblos tan pintorescos como Cucugnan. Ahora tocaba acabar de aliñar el viaje visitando otros lugares con encanto en la region de Languedoc Roussillon.

La primera parada del día, a apenas 8 kilómetros de Quillan, fue Espéraza, una pequeña población donde se celebra mercado todos los domingos. Una vuelta por el mercado de Espéraza te embriagará con el aroma a pan recién horneado, flores y jabones, productos naturales de la tierra y otros enseres.

Torre de Magdala, Rennes-le-Chateau

Torre de Magdala, Rennes-le-Chateau

Una parada imprescindible es la de Rennes-le-Chateau, una villa a la que se llega después de ascender por una carretera de incontables curvas. La vista, desde la parte alta de la localidad, es de una belleza irrefutable, igual que su biblioteca, construida en un edificio con diseño de torre, conocida como torre Magdala y que se asoma al vacío, con vistas de toda la región.

Pero si esta localidad es famosa entre turistas es por su iglesia, situada unos metros más abajo. La iglesia de Maria Magdalena fue renovada a finales del siglo XIX por Berenger Sauniere y, a parte de tener algunos elementos “curiosos” como un diablo aguantando la fuente de agua sagrada, es conocida por ser protagonista de varias leyendas que la relacionan con el santo grial. Más ensalzadas todavía por su mención en el famoso libro de Dan Brown, El código Da Vinci.

Iglesia en Rennes-le-Chateau

Iglesia en Rennes-le-Chateau

Cerca de Rennes-le-Chateau, encontramos otro pueblo pintoresco que, además, goza desde tiempos romanos de una reputación especial por sus aguas termales, me refiero a Rennes les Bains. A causa de unas características muy particulares de la roca en esta zona, las aguas del río Sals, son naturalmente saladas, muy inusual en un río. El pueblo, surcado por el río crece a ambas orillas del Sals, con sus balcones abocados al agua, sus paseos a los pies del agua, sus puentes viejos y nuevos,  y sus balnearios como fuente de vida.

Rennes les Bains, Francia

Rennes les Bains, Francia

Río Sals en Rennes les Bains

Río Sals en Rennes les Bains

Si dispones de algo de tiempo merece la pena disfrutar de las cálidas aguas de Rennes les Bains. Cuentan con una piscina al aire libre donde la temperatura del agua llega a 33°C de forma natural. Además, se dice que las aguas de Rennes les Bains son buenas para el reumatismo y ayudan a combatir varios problemas de piel. Saldrás rejuvenecido.

Pero las visitas no acaban aquí, si tienes un mínimo de energía para seguir explorando la zona, te quedan todavía un par de rincones interesantes. El primero el castillo de Arques, que al contrario de otros castillos cátaros como el de Puilaurens y Peyrepertuse es de muy fácil acceso. En el castillo de Arques, del siglo XIV, se puede visitar su torre del homenaje Donjon, que se conserva totalmente en pie.

Castillo de Arques, Francia

Castillo de Arques, Francia

Donjon, Castillo de Arques

Donjon, Castillo de Arques

Finalmente, otra visita que merece la pena recomendar en la zona es la de Alet-les-Bains, una localidad famosa por su abadía en ruinas del siglo IX y que, como Rennes les Bains, disfruta de aguas termales y cuenta con edificios de una arquitectura muy pintoresca.

Abadía en Alet-les-bains

Abadía en Alet-les-bains

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Acerca del autor

Periodista y blogger de viajes afincada en Barcelona. Me dedico al mundo de la gestión de contenidos y publicaciones Web. Soy apasionada de los viajes y la fotografía, y disfruto compartiendo mis aventuras viajeras en este blog.

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