Islas Phi Phi en Tailandia

Ko Phi Phi Don y Ko Phi Phi Lee son dos islas en el Mar de Adaman, sur de Tailandia, situadas  entre Krabi i la famosa isla de Phuket. Hace unos años (bastantes ya) estas islas eran un resorte de tranquilidad y belleza natural… todo eso fue antes del rodaje de La Playa. Ahora estas las islas, especialmente la pequeña Phi Phi Lee y su archiconocida Maya Bay (donde se rodó la famosa película protagonizada por Leonardo di Caprio) son una concurrida parada de veraneantes australianos, japoneses, europeos… Básicamente una parada imprescindible de todo aquel que se embarque en una excursión de un día por el mar de Adaman.

Long-tail boat en Phi Phi

Todos llegamos atraídos por su mística belleza, a sabiendas que nos defraudará por haberse convertido en un mito de masas. Pero Phi Phi tiene ese algo que solo las estrellas más famosas de Hollywood pueden alcanzar, a pesar de toda su popularidad y de su masificación, aunque las lanchas motoras manchen su paisaje y sus aguas, Phi Phi sigue brillando, negandose a caer en el olvido.

Desde nuestro paraíso particular (lease aquí la península de Railay) decidimos contratar una excursión organizada que nos llevaría a ver algunas islas del aturquesado mar de Adaman. La primera parada fue en la Bamboo island, una isla donde nos dejaron media horita para refrescar las ideas y disfrutar del sol de Tailandia. Zarpamos de nuevo, ahora camino al Blue Lagoon, que a pesar de parecer una gran rotona de lanchas motoras y long tails tenía unas aguas de un asombroso color azul. Si no hubiera sido por el verde de las plantas que casi besaban el agua, hubiera pensado que estábamos en una piscina de un resorte de cinco estrellas.

Bamboo island, Tailandia

Vimos también la cueva de monos, con una playa donde viven graciosos monitos a la espera de que algún turista osado les lance parte del desayuno. Y después de la parada de rigor para ver los monos desde el barco y tomar fotos a turnos venía el plato fuerte del viaje, el que todos esperávamos, Maya Bay en Phi Phi Lee. Lo sabía, lo que encontraría allí me gustaría tan poco como lo que había podido ver ya en Blue Lagoon… un vaivén de barcos que sueltan a manadas de turistas para que saquemos la foto de rigor y vuelta.

Blue Lagoon, Tailandia

Y llegamos a Phi Phi Lee, la más pequeña de las islas Phi Phi para desembarcar en esa famosa playa… y debo reconocer que Maya Bay es una preciosidad, aunque nosotros la hemos convertido en un vaivén de gentes y parece que nunca volverá a ser lo que (dicen) era. Debo reconocer que no fue mi lugar preferido en el sur de Tailanida, me quedaría mil veces antes con la tranquilidad de Railay, pero Maya Bay tiene un magia difícil de comparar con otro lugar.

Maya Bay llena de turistas

En Maya Bay nos dieron una media hora para dar una vuelta por la isla, sacarnos fotos en la playa y proseguir nuestro camino. La próxima parada era Phi Phi Don, la mayor de las dos islas, donde teníamos previsto comer. Esta isla está muy bien preparada para el turismo, aquí es donde se encuentran los hoteles, las tiendas, los restaurantes… Con tiempo para dar un paseo, me di cuenta que Phi Phi podía ser como cualquier ciudad turística del Mediterráneo, un lugar donde hay que buscar los detalles para entrever mejor su realidad. Una exposición fotográfica del Tsunami, una barca long tail meciendose en la orilla de una playa, una bici aparcada con vistas al mar…

La tarde de nuestro viaje consistió en un par de paradas para hacer snorkeling en medio de peces de colores, y algo que nunca olvidaré. A medio camino de vuelta a Railay el cielo empezó a encapotarse, el viento soplaba más fuerte de lo normal y, por primera vez durante nuestro viaje, sentimos la lluvia sobre la piel… ¡Y qué lluvia! El agua estaba congelada, creo que acabamos todos tiritando y deseando llegar rápido al hotel  pero al llegar… bajamos del barco en Railay y metimos los pies en el mar…  y era como entrar en un baño de aguas templadas totalmente natural, sentir como la temperatura vuelve a todo tu cuerpo y pensar… esto es un balneario de agua salada ¡y es inmenso! Lo quiero todo para mi… Y es que todos tendriamos que poder vivir en un lugar como Railay (al menos en alguna vida).

Peces de colores, haciendo snorkeling

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Acerca del autor

Periodista y blogger de viajes afincada en Barcelona. Me dedico al mundo de la gestión de contenidos y publicaciones Web. Soy apasionada de los viajes y la fotografía, y disfruto compartiendo mis aventuras viajeras en este blog.

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