Hiroshima: historia de horror, ciudad de esperanza

Hay lugares que recuerdas por la belleza de sus monumentos, otros, como Hiroshima, te dejan una huella imborrable en el alma. Hiroshima era un destino que marqué con un interrogante cuando preparaba mi viaje a Japón, un lugar que no estaba segura cupiera en mi atestada agenda viajera pero que al final se materializó como una realidad. De vuelta a Kyoto, cansada, después de un largo día visitando Hiroshima y la isla de Miyajima, supe que había sido una muy buena elección.

Si quieres visitar la ciudad de Hiroshima y la isla de Miyajima en un sólo día tendrás que madrugar. El tren bala parte de Kyoto a las 7 de la mañana y llega sobre las 9 a Hiroshima. Así tendrás tiempo de visitar lo esencial de esta ciudad y reservar la tarde para Miyajima. Aun con legañas en los ojos, subía la mañana del a mi vagón asignado para dirigirme a una ciudad que sería, grata sorpresa, una de mis visitas preferidas en Japón.

cúpula de Genbaku

cúpula de Genbaku

Hiroshima es una ciudad moderna, verde y reinventada. Una ciudad que tuvo que renacer de sus cenizas cuando, sin previo aviso, la bomba nuclear “Little Boy” la desoló por completo. Andábamos con el tiempo justo para dedicarle a Hiroshima apenas unas horas de nuestro día, tal vez porque era una ciudad a la que nunca di demasiado crédito. A veces la realidad le pega una bofetada a tus creencias. Llegué con pocas a Hiroshima pero me fui con la sensación de que visitarla había sido una de las decisiones más acertadas de todo el viaje.

Desde la estación de trenes de Hiroshima parten tranvías con parada en la zona cero, donde el avión Enola gay dejó caer la primera bomba nuclear de la historia. Fue un fatídico 6 de agosto de 1945 que pasaría a la historia de la humanidad. La parada de los tranvías está cerca de la cúpula de Genbaku, símbolo de la bomba nuclear. Aquí, varios testimonios de la bomba nuclear, relataron haber visto un pequeño sol aparecer en el cielo de la ciudad… Seguido de un sonido abrumador (llegó a escucharse a decenas de quilómetros de su epicentro). En los segundos que siguieron, la temperatura subió drásticamente y una ola expansiva se llevó por delante decenas de miles de vidas.

Una bomba que cambió el rumbo de la historia

Poco después de la detonación de la bomba, temperatura en Hiroshima subió hasta alcanzar miles de grados centígrados. La gente que estaba más cerca del epicentro quedó totalmente desintegrada, apenas su sombra impresa en algún muro. No se podía respirar, la temperatura era abrasadora y la fuerte ola expansiva se generó la bomba arrasó con todo lo que encontraba en su camino, destruyendo hasta 12 kilómetros a la redonda. Unos minutos más tarde empezó una lluvia negra, radioactiva, que envenenó a muchos de los supervivientes debido a las extremas temperaturas habían quedado deshidratados y necesitaban beber lo que fuera.

Se estima que 80.000 personas perdieron la vida de forma inmediata, al detonar la bomba. Muchos otros murieron los siguientes días, semanas y meses a causa de las heridas, las quemaduras y la radiación. La gente sufría de vómitos y diarrea, desarrollaron enfermedades como cáncer, perdieron el pelo, su casa, sus pertenencias y también a familiares y amigos.

Es estremecedor visitar el Museo de la paz en Hiroshima y recorrer el parque de la paz y el centro de la ciudad después de haber escuchado las historias, en primera, personas de aquellos que vivieron el horror atómico que marcó el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Parque de la paz en Hiroshima

Parque de la paz en Hiroshima

Aunque toda ciudad ha sido reconstruida y hoy nadie diría que un día esto no fue más que un amasijo de hierro y ruinas, se conservan para el recuerdo monumentos como la cúpula de Genbaku, uno de los únicos edificios que sobrevivieron al impacto de la bomba, y situado a tan solo 160 metros del epicentro de la bomba nuclear. Esta cúpula ha sido y declarada Patrimonio de la Humanidad, se conoce en inglés como A-Bomb Dome, y es un símbolo de la paz en la ciudad de Hiroshima.

El parque de la paz, Peace Memorial Park, en el centro de la ciudad, rodea la cúpula de Genbaku y constituye un lugar tranquilo a orillas del río Motoyasu, extendiéndose hasta la entrada del Peace Memorial Museum, de visita obligada en la ciudad. En este parque se pueden ver algunos monumentos como la estatua de los niños de la bomba nuclear, la llama de la paz, que seguirá ardiendo hasta que se consiga un total desarme nuclear en el mundo, y más de 300 cerezos bordeando el río.

Con los pelos de punta en el Museo de la Paz de Hiroshima

El Museo de la paz en Hiroshima abrió sus puertas en 1955 y ofrece la oportunidad a quienes visitan Hiroshima de entender el impacto que tuvo la bomba nuclear en esta ciudad, y en la sociedad japonesa en general. Aquí podrás conocer en detalle los entresijos de la bomba nuclear y del proyecto Manhattan, los efectos sobre la ciudad y su población, a través de historias personales que te pondrán los pelos de punta.

Museo de la Paz en Hiroshima

Museo de la Paz en Hiroshima

Videos, modelos a escala, grabaciones, pertenencias personales de víctimas y supervivientes. Historias que te llegan al alma y dejan huella. Entre muchas otras historias, recuerdo un triciclo viejo, oxidado, prisionero de una vitrina y sólo, sin que la sonrisa de un niño lo acompañara. Era la recuerdo trágico de un padre que perdió a su hijo con la explosión atómica. Apenas tres años tenía el pequeño que pedaleaba el triciclo cuando la bomba le arrebató el resto de su vida a las 8:15 de la mañana del 6 de agosto de 1954.

Así, una y otra vez, empezaban las historias de vidas truncadas, de familiares perdidos, de un futuro imposible de imaginar. Aunque muy dura, la visita al museo de la paz de Hiroshima es una de las más recomendables que hice en Japón. No es un museo bonito, es una muestra de las atrocidades que puede llegar a cometer la humanidad. Después de escuchar historias reales de supervivientes y víctimas, de niños, mujeres, hombres y jóvenes… después de ver cómo quedó esta ciudad reducida a polvo, de ver ropa y enseres personales carbonizados. Lo mínimo es salir del museo con un nudo en el estómago y con ganas de llorar.

Exposición del museo de la paz en Hiroshima

Exposición del museo de la paz en Hiroshima

El museo abre a diario entre las 8:30 de la mañana y las 18:00 de la tarde. En diciembre y enero cierran una hora antes y en agosto abren hasta las 19:00. El museo de la paz está cerrado solamente el 29 de diciembre y el 1 de enero.

Si quieres leer más acerca de Hisoshima puedes hacerlo en la página oficial de turismo Visit Hiroshima.

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Acerca del autor

Periodista y blogger de viajes afincada en Barcelona. Me dedico al mundo de la gestión de contenidos y publicaciones Web. Soy apasionada de los viajes y la fotografía, y disfruto compartiendo mis aventuras viajeras en este blog.

4 comentarios

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  1. Sin duda un lugar en el que como bien dices se puede ver que lo de ser humano racional en ocasiones cuesta creerlo, porque menuda atrocidades pueden llegar a cometer nuestros semejantes.

    A nosotros nos impactó bastante y sin duda visita obligada en la ciudad.

    ¡Saludotes!

    • Sonia dice:

      Hola José Carlos,

      La verdad que me encantó y si elegí finalmente ir a Hiroshima, en buena parte fue gracias a tu blog. Creo que te dejé un comentario cuando planificaba el viaje pues no estaba segura de incluir esa excursión pero me pareció tan interesante que me dije, tengo que encontrar la fórmula para hacerlo y no me arrepiento para nada. ;-)

      Un saludo,
      Sonia.

      • Me alegro que te animaras al final a ir gracias a mi blog. Poco a poco iré viendo lo que vas escribiendo sobre Japón, que aunque llevo unos meses sin poder leer demasiado, la morrilla de Japón siempre está ahí y seguro que disfruto mucho con lo que cuentes D:

        ¡Saludotes!

      • Sonia dice:

        Pues sí, la verdad que Japón mola mucho!!! Yo volví encantada y todavía me falta mucho por escribir pero lo iré haciendo… :)

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