Fotografía gastronómica

Hoy tenemos en el blog un artículo invitado de Kavi Sanchez Fotografía que nos habla de la fotografía gastronómica, en gran auge con la aparición de redes sociales fotográficas como Instagram. Si quieres aprender a sacar mejores fotos gastronómicas no te pierdas su artículo.

Probablemente la fotografía que a continuación voy a comentar no se tenga mucho en mente a la hora de pensar en un viaje, pero os invito a que probéis algo diferente.

En vuestros viajes seguro que alguna vez queréis relajaros y daros un homenaje, y entonces acudís a un restaurante de esos con buena pinta y estrellas, donde la elaboración y presentación de los platos son dignos de dejarlos retratados antes de ser engullidos.

Y quizás, si contarais con algo de tiempo para unos sencillos retoques, podríais tener como resultado una magnífica foto gastronómica que incluso tuviera cabida en la propia Web del restaurante. Probar a mandársela por correo electrónico algún día.

Consejos para hacer buenas fotos gastronómicas

Para tomar la foto tendríamos que elegir una mesa donde no diera el sol directo y sentarnos cerca de alguna ventana. Una vez sentados y con el plato delante, tendremos que elegir elementos de la mesa que nos sirvan de atrezzo o recreación de ambiente para el plato en cuestión; un vaso de vino, una jarrita de aceite, servilletas, cubiertos, saleros etc. Se trata de hacer por un momento de estilistas y colocar ordenadamente alrededor del plato y al fondo elementos para crear una escenografía que de credibilidad y fuerza a la imagen.

Fotografía gastronómica

Procurad alejar esos elementos un poco del plato, que la colocación tenga sentido y que el peso de los diferentes objetos así dispuestos tenga equilibrio en la composición.

Ajustes para conseguir una imagen perfecta

Una vez tenemos una buena composición, nos toca hacer los ajustes adecuados a nuestra cámara. Mediremos la luz con nuestra cámara en modo manual, ponderada al centro del alimento en cuestión.

Seleccionando el modo de prioridad de apertura, comenzaremos por poner un diafragma de 5,6 que consiga recrear un desenfoque del fondo y así destacar el elemento principal de la imagen sin distraer la atención del observador con los elementos del fondo que, aunque necesarios, son siempre secundarios.

Pongamos nuestro ISO en un valor de 100 y comprobemos qué la velocidad de obturación nos da para tener la exposición correcta. Todo lo que esté por encima de una velocidad de 1/100 nos valdría para evitar la fotos borrosas por muy mal pulso que tengamos. En el supuesto de que hubiera poca luz, y no llegáramos a conseguir esa velocidad, iríamos ajustando el ISO al alza hasta conseguirlo. Nos podría dar un poco igual la velocidad si usáramos un trípode, pero me temo que no seria ni el momento ni el lugar para plantar el trípode.

Fotografía gastronómica

Una vez que ya tenemos los ajustes de exposición, nos toca ver cual es el mejor ángulo o punto de mira de nuestra cámara. Normalmente, lo determina un poco la clase o tipo de alimento que vamos a fotografiar o nuestras inquietudes creativas y de originalidad.  Esto, si os engancha esta clase de fotografía, ya tendréis tiempo de ensayarlo en un futuro.

Trucos avanzados para fotografía gastronómica

Como norma general, giraremos 30 grados el plato hacia el fondo o hacia nosotros para obtener una toma en diagonal. La cámara la colocaremos también a unos 30 grados por encima de la horizontal.  Seguidamente, enfocamos manual o automáticamente al punto más interesante del plato según nuestro criterio, asegurándonos así un enfoque del punto principal de la escena.

Antes de disparar, y para conseguir luz extra o de relleno, colocaremos (o si es posible que alguien lo haga por nosotros) una servilleta blanca frente a la entrada de luz del exterior y a la menor distancia posible sin que nos entre en el campo de visión de nuestra toma.

También antes de disparar, podemos pintar sutilmente ciertas partes que lo requieran de nuestro plato con un poco de aceite mojado en pan para darle un cierto reflejo y así transmitir jugosidad o frescura.

Por último, disparamos y observamos la imagen en la cámara por si hay que corregir algo en la composición que no nos guste, o si vemos algo extraño en el histograma de nuestra cámara que nos avise de una inadecuada exposición, en cuyo caso lo repararemos ajustando de nuevo los parámetros iniciales.

Con tiempo, y cuando tengáis la oportunidad, merece la pena rematar con un procesamiento sencillo en algún programa de retoque y así habremos acabado nuestra fotografía.

Ayúdame a difundir... Tweet about this on TwitterShare on Facebook0Share on Google+8Pin on Pinterest0Share on LinkedIn0Email this to someone

Tags:

Acerca del autor

Si tienes un blog o quieres compartir tus experiencias viajeras y fotográficas en La Zapatilla anímate y enviame un email con tu propuesta.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top