Diani Beach, un diamante sin pulir 

Tras nuestra corta estancia en la caótica Nairobi, nos decidimos a pasar unos días de relax en Diani Beach, a unos 30 kilómetros al sur de Mombasa. Este lugar, llamado también el Caribe africano por los lugareños, es un paraíso tropical de infinitas playas blancas bañadas por las azules aguas del Océano Índico. Así como suena, el auténtico bounty paradise de cocos y palmeras.

Bondi Beach

Bondi Beach

Todo en Diani Beach emana el dicho swahili “pole-pole” que viene a significar “tómalo con calma” y eso es exactamente lo que uno viene a hacer aquí. Relajarse y disfrutar de las perfectas playas blancas y cálidas aguas turquesas. Despertar por las mañanas al sonido de las olas, pasear por sus kilométricas playas en marea baja, saludar a los “beach boys” que se acercan vendiendo su mercancía o tomarse una Tusker (la mítica cerveza africana) en uno de los chiringuitos de playa con techos de hoja de palma es una experiencia de lo más auténtica.

Surfers paradise 

Las aguas en esta zona del Océano Índico son extremadamente cálidas. A unos 26 grados, no da ningún tipo de reparo zambullirse en el mar aunque no es lo que tradicionalmente entendemos por “refrescarse” puesto que sales del agua con el mismo calor que entraste. Pero justamente por eso también Diani Beach es un lugar ideal para aquellos que buscan cazar la ola perfecta practicando deportes acuáticos como el kite o el surf, o para los aficionados al snorkel y el submarinismo. Esta costa cuenta con una asombrosa vida marina y maravillosos arrecifes de coral. ¡Así que no os olvidéis vuestra cámara de fotos submarina!

Tour en bicicleta

Uno de los momentos que recuerdo con más cariño y que me dio oportunidad de interactuar con la gente local fue el recorrido en bicicleta por las aldeas de Ukunda, muy cerca de Diani Beach. La empresa Diani Bikes ofrece varios tipos de eco-tours por la zona costera y el interior que exigen, eso si, una condición física relativamente buena. El trayecto de casi 4 horas es agotador, a través de caminos selváticos de tierra y con un sol de justicia abrasándote el lomo. El esfuerzo compensa sobremanera por la oportunidad que ofrece de conocer de primera mano la verdadera vida de la población keniata.

Escuela en Kenia

Escuela en Kenia

Es un reality check en toda regla. Además de visitar una escuela primaria donde la escasez de medios de enseñanza es demoledora, se recorre el mercado de abastos y las aldeas de Ukunda. Es muy recomendable llevar pequeños regalitos como lápices, cuadernos, gomas…sus sonrisas de agradecimiento no tienen precio. Se clavan en el alma. No poseen prácticamente nada material pero no ves infelicidad ni angustia en sus caras…da mucho que pensar…

Diamante en bruto

Relajarse y dejarse llevar por el lento ritmo africano no significa aburrirse. Hay multitud de actividades que se pueden llevar a cabo en Diani. Desde atisbar elefantes salvajes a través de un safari por el Parque Nacional Tsavo hasta visitar galerías de arte africano, o cenar en una antigua cueva de coral y bailar hasta altas horas de la madrugada en el Forty Thieves Bar. Oferta de ocio no falta.

Sin embargo, y según nos contaron más tarde, esta parte de la costa de Kenia, ha sufrido serios altibajos en los últimos tiempos. Debido a los atentados sufridos en Mombasa y Nairobi, muchos turistas dejaron de venir a Diani y una buena cantidad de hoteles y restaurantes quebraron y cerraron su puertas. Ahora se hallan vacíos a lo largo de costa. Todo un drama para la población local que en gran parte vive del turismo. De hecho, no hay conocidas cadenas de hoteles aquí. Ni Hilton, ni Sheraton ni Marriot… Los inversores extranjeros se niegan a arriesgar su dinero en un país con un gobierno inestable y una tasa de corrupción y soborno muy elevada.

Palmeras en Kenia

Palmeras en Bondi Beach

Panorámica de una playa en Kenia

Panorámica de una playa en Kenia

En cualquier caso, he de reconocer que durante toda mi estancia me sentí completamente segura y pasé unos días increíbles. A ello contribuyó en gran medida el carácter afable y acogedor de los keniatas. La alegría y hospitalidad de sus habitantes no deja indiferente a nadie. El que conoce Kenia, repite. África enamora. Aquí se vive el momento, el día a día sin demasiadas preocupaciones y eso es contagioso. ¡Hakuna Matata!

Ayúdame a difundir... Tweet about this on TwitterShare on Facebook0Share on Google+3Pin on Pinterest0Share on LinkedIn0Email this to someone

Tags:

Acerca del autor

Periodista con alma de nómada. Procuro mudarme de ciudad cada lustro y siento nostalgia de sitios en los que aún no he estado. Me apasiona viajar, explorar y vivir nuevas experiencias. Si hay una palabra que me define es ésta: movimiento.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top