Calles y callejones. Sólo uno se llama Hamel

Veo veo… ¿qué ves? Veo calles estrechas, calles anchas, concurridas, comerciales, asfaltadas o de adoquines, de tierra y polvo… Veo calles tranquilas, calles que bordean ríos y canales, callejones sin salida. Veo la calle en la que solías pasar largas horas jugando cada verano, la calle donde regalaste tu primer beso, calles conocidas por todos, calles cuyos nombres no puedes pronunciar.

Y déjame que te diga, si lo piensas bien, ¿no está la vida hecha de calles? Las calles por las que caminas, donde tropiezas, te levantas y echas otra vez a andar.

Podría hablarte de calles que tienen un significado especial para mi, calles que nadie conoce, o podría darle un vuelco a mi historia y hablarte de calles tan famosas que seguro las tienes impresas en la memoria, calles como la Oxford Street de Londres, Kahosan Road de Bangkok, o la quinta avenida de Nueva York. Podría haber elegido al azar alguna de esas calles que a todos nos hacen soñar. Pero poco importa la majestuosidad de los Campos Elíseos, donde me cobraron un desayuno a precio de oro, nada tenía que decir de mi los recuerdos que forjé de niña cuando me llevaron a pasear por Las Ramblas de Barcelona y al fondo se adivinaba el mar… Nada, nada de esto importa porque hay una calle que se ha puesto en medio de mi campo de visión, tengo que hablarte de ella aunque tal vez la conozcas mejor que yo. Tengo en la mente una imagen de una dalle colorida como ninguna, una calle que rebosa vida, una calle llamada el callejón Hamel.

Viajar a Cuba me llevó por primera vez a salir de Europa, a cruzar el charco, y por esto, tiene un rincón especial en mi corazón. El callejón de Hamel, situado en el centro de la ciudad de La Habana, entre las calles Aramburu y Hospital (en la barriada de Cayo Hueso) era una de esas visitas que no quería perderme. Una calle es famosa por su gran mural de paredes pintadas con colores llenos de vida. Un arte que llegó de la mano de Salvador González Ecalona en 1990.

callejon-hamel

El callejón de Hamel, aunque es callejón y ni tan siquiera calle, es un centro cultural único en el mundo y bien merece ser el protagonista de un #veoveo. Los recuerdos de este callejón me vienen a la mente revueltos y mezclados, como los colores de sus murales. Hacía calor y había bastante gente, música y buen ambiente. Nada más llegar se acercó un chico y nos preguntó ¿De donde venís? ¿Qué os trae por aquí? Y acto seguido, anda, guarda esa guía, ¡que parecéis turistas! ¿Pero acaso no eramos eso? Turistas o viajeros, pero aves de paso de cualquier modo. Pero hice caso, la guardé y abrí bien los ojos. Estábamos en un lugar donde había que intentar absorber tanto como fuera posible…

Ahora, mira, te quiero mostrar lo que veo en el callejón de Hamel. Veo murales que hablan de cultura, de vida, de saber hacer, veo cultura, música tradición, santería, creencias y religión. Hay grupos y asociaciones culturales, venden cuadros los artistas locales, CD’s grabados los músicos del barrio. Veo gente con sonrisas, gente que aprende, gente que enseña. Fíjate bien y te cuento lo que veo antes de salir del callejón. Mira que el tiempo apremia.

A la salida nos una chica que invitó a mostrarnos otros rincones del barrio, que para mi no tenían nada que ver con lo que y habíamos visto. Pero nos habló y a través de sus palabras también vimos un poco de su vida. . Nos llevó a un bar de nombre español (con paredes decoradas con frescos de Sevilla, toros, flamenco y demás). La invitamos a un mojito, nos tomamos nosotros otro y nos volvimos en una moto-taxi hacia el centro histórico de La Habana, dejando grabado en la memoria un rincón de este mundo lleno de vida, color, cultura, un callejón tan importante como la calle más pavorosa del mundo.

¿Qué es Veo Veo? Es, ante todo, un juego, una excusa para conocer lugares de la mano de otros viajeros, contarnos historias, viajar aunque no tengamos la oportunidad de hacerlo, encontrarnos. Se realiza una vez al mes y las temáticas se eligen en el grupo Veo veo en Facebook, y por medio del hashtag #VeoVeo en Twitter y otras redes sociales. ¿Querés jugar? ¡Veo veo! ¿Qué ves?

Ayúdame a difundir... Tweet about this on TwitterShare on Facebook0Share on Google+0Pin on Pinterest0Share on LinkedIn0Email this to someone

Tags: ,

Acerca del autor

Periodista y blogger de viajes afincada en Barcelona. Me dedico al mundo de la gestión de contenidos y publicaciones Web. Soy apasionada de los viajes y la fotografía, y disfruto compartiendo mis aventuras viajeras en este blog.

22 comentarios

Trackback  •  RSS de comentarios

  1. Marta A. dice:

    Me has llevado al callejón de Hamel casi casi he podido contemplar el mural contigo! Ahora solo me falta ir a Cuba a conocerlo :)
    Precioso relato Sonia!

  2. Edu y Eri dice:

    El mejor ejemplo de que para disfrutar con una buena web de viajes no hacen falta miles de datos prácticos o monumentos enrevesados. Con un buen relato y un sitio AUTÉNTICO es más que suficiente para acabar con una sonrisa y con ganas de leer más cosas :-) ¡Nos ha encantado!

    • Sonia dice:

      Hola chicos,

      Muchas gracias por este comentario tan bonito, ¡me sacáis los colores! :-) La verdad que el callejón de Hamel es un lugar para no perdérselo en un viaje por Cuba… 120% recomendable. :)

      Un abrazo,
      Sonia.

  3. Seba dice:

    Qué ganas de conocer Cuba de una buena vez!!!
    Y amo los paredones pintados!
    Gracias por compartirlo!
    Saludos!

    • Sonia dice:

      Hola Seba,

      No te la puedes perder, Cuba es una isla mágica e irrepetible. Me encantaría volver a visitarla algún día y si estás en la capital unos días, este callejón es uno de esos lugares que HAY que visitar. :))

      Un saludo,
      Sonia.

  4. GRACIAS POR TAN LINDO ARTICULO. ME INSPIRASTE A IR A CUBA .

  5. Nair dice:

    Me encantan esos rincones que con historia, y que son valiosos porque significan mucho para cada uno. En tu caso, tu primer pie fuera de Europa. Muy lindo post! Abrazo!

    • Sonia dice:

      La verdad es que Cuba siempre tendrá un rincón especial en mi corazón pero el callejón de Hamel es un lugar único, muy especial, que merecía un #veoveo seguro! ;-)

  6. Juan Manuel dice:

    Hola! Lindo post!
    Me encantan los murales y el de este callejón está genial. Veo que tenés otro post que promete un mural, ahora voy a ir a él.
    En cada viaje que hago, voy a atento a ver si me encuentro con ese mural para fotografiar y por suerte ya voy armando una linda colección.
    Te mando un abrazo y nos estamos leyendo!!!

    • Sonia dice:

      Gracias por el comentario Juan Manuel, me alegra que te haya gustado este callejón. La verdad que sus murales son preciosos y una buena oportunidad para los aficionados a la fotografía. :-)

  7. marina dice:

    Ah! Me llevaste allí de nuevo! Creo que de los mejores lugares que he conocido nunca, porque me encanta bailar y allí me dejé ir y de repente estaba dando los pasos correctos, tomando la mielecita del mojito y haciéndome amiga de todas esas bravas mujeronas que bailan que te mueres! Me hiciste viajar!

    M.

    • Sonia dice:

      Me alegro de haberte hecho volver un ratito a ese callejón. La verdad que es un lugar mágico al que me gustaría volver… qué suerte que puedas bailar con los pasos correctos, lo mío es un arte abstracto… jajajaj. La verda que me encanta también bailar pero lo de seguir los pasos, no es lo mío… todavía. :)

      Un abrazo,
      Sonia.

  8. Magali dice:

    ¡Guauuu qué precioso callejón!!!!

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top