Cadaqués, blanco sobre azul

Cadaqués es uno de mis pueblos preferidos de la Costa Brava. Nos vemos muy de vez en cuando porque la sinuosa carretera que da acceso a Cadaqués hace que lo pienses dos veces antes de subirte al coche y escaparte al paraíso (también el hecho de que esté a  unas 2 horas de Barcelona mientras que otras perlas del mediterráneo están un poco más al alcance de la mano como Tossa de Mar, Begur o Calella de Palafurgell)

Vista de Cadaqués

Vista de Cadaqués

Sin embargo, cuando visitas Cadaqués sabes que te ha atrapado en su red marinera para siempre. Que querrás regresar para volver a pisar sus empinadas calles de pizarra, para acariciar con la mirada ese azul mar, contrastado con el blanco que ilumina las paredes que trepan por las calles de Cadaqués. Aquí, tal vez por su suerte, un tanto recóndita, todavía puedes encontrar autenticidad. Es un pueblo y sigue siéndolo, aunque se llene de veraneantes.

Centro de Cadaqués

Centro de Cadaqués

Los gatos pardos descansan a la sombra bajo alguna ventana, las flores trepan como enredaderas por las fachadas de antiguas casas de pescadores. Jóvenes y mayores recorren sus calles en scooter, bajo el sol, toalla colgada del cuello, bolso de paja en el hombro. Hay parejas que andan descalzas, niños pescando erizos de mar, helados artesanales que se derriten poco a poco, sabor mediterráneo, turistas franceses y domingueros barceloneses que dejan la ciudad para disfrutar de unos días alejados tic tac.

Cadaqués está situado en la comarca del Alt Empordà es un pueblo pesquero de larga historia y un favorito de muchos pintores por su luz y su belleza. Todavía reina la viva imagen del famoso pintor Dalí, quien compró una casa (que ahora se puede visitar como museo) en la cercana cala de Portlligat.

Cala de Portlligat y casa de Dalí

Cala de Portlligat y casa de Dalí

Este no es un pueblo de playa común. Aquí no encontrarás vastas extensiones de arena frente al mar, ni sombrillas, ni tan siquiera vendedores de refrescos en lata. Las playas y calas que salpican la zona están cubiertas por piedras y son relativamente pequeñas. En ellas descansan barquitos de pescadores entre toalla y toalla. En ellas no se amontonan sombrillas. Algún que otro árbol asoma su nariz al mar y más de un bar y restaurante ha montado su terraza con vistas a las rocas y a la sal.

El pueblo más oreintal de la península ibérica y situado en el Cap de Creus, Cadaqués también fue el lugar de veraneo de otros artistas como Pablo Picasso, Marcel Duchamp o Joan Miró, entre otros. Dejando la pintura a parte, otro arte del que podrás disfrutar en Cadaqués es su gastronomía.

Cadaqués al anochecer

Cadaqués al anochecer

Probamos varios lugares dignos de mencionar, el primero Es Balconet, cocina mediterránea con pescado fresco y paella, además de ofrecer un menú relativamente asequible. También disfruté mucho con la cocina mediterránea y de fusión de El gato azul, con un plato de meza que incluía hummus, cuscús, falafel… (ambos restaurantes situados en el pueblo pero no justo delante del mar). Para tapas, el Hostal Dalí ofrece una variedad buenísima y con un toque diferente que hace que disfrutes cada bocado. Y si quieres regalo todo con un buen vino de la tierra no dudes en tomar un aperitivo en MF (vinos del celler de Martín Faixo) que tiene un bar con tapas y vinos de la casa, además de unas magníficas vistas al mar desde su terraza.

Vista de Cadaqués desde la iglesia

Vista de Cadaqués desde la iglesia

vista-mar-cadaques

Vista del mar en Cadaqués

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Acerca del autor

Periodista y blogger de viajes afincada en Barcelona. Me dedico al mundo de la gestión de contenidos y publicaciones Web. Soy apasionada de los viajes y la fotografía, y disfruto compartiendo mis aventuras viajeras en este blog.

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